El Canal de Panamá busca desesperadamente agua

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El lago Gatùn, vital para el funcionamiento del canal, se seca: las precipitaciones fueron en 2019 un 20% menos que la media de los años anteriores. (RODRIGO ARANGUA/AFP)

Esta gran obra de ingeniería del siglo XX sufre la falta de precipitaciones, que amenaza su sistema de esclusas. La Administración del Canal ha convocado una licitación por valor de 2.000 millones de dólares para garantizar la provisión de al menos 1.400 millones de metros cúbicos de agua adicional.

Una vez no es costumbre, no es la obra del coronavirus. El Canal de Panamá, una de las rutas comerciales más utilizadas en el mundo – alrededor del 3,5% del comercio internacional transita por él – se ve amenazado por el calentamiento global. La Administración del Canal de Panamá (ACP) está buscando una solución duradera para garantizar la aportación de otros 1.400 millones de metros cúbicos de agua.

El administrador ha convocado una licitación y tiene previsto invertir unos 2.000 millones de dólares en el proyecto. Las soluciones previstas van desde el bombeo de agua subterránea hasta la construcción de presas, pasando por la desalinización de agua de mar o el abastecimiento por medio de plantas de tratamiento de aguas residuales.

«Despilfarro monstruoso»

¿Cómo puede un eje marítimo de 77 kilómetros que une dos océanos encontrarse en escasez de agua? En realidad, el problema es el lago Gatùn, creado artificialmente a principios del siglo XX por la construcción de una presa sobre el río Chagres. Situado en el corazón del canal, es él quien alimenta las tres esclusas de Gatùn, paso obligado para acceder al océano Atlántico.

El sistema extrae directamente agua dulce del lago para elevar los buques desde el nivel del mar hasta el canal. Una proeza que provoca «un despilfarro monstruoso de agua», según el vicepresidente de la ACP, Carlos Vargas: el paso de cada barco requiere 76.000 metros cúbicos de agua dulce.

Mientras que el lago Gatùn se seca: las precipitaciones, de las que depende el sistema de esclusas, fueron en 2019 un 20% menos importantes que la media de los años anteriores. El canal sólo ha recogido 3.000 millones de metros cúbicos de agua, en lugar de los 5.200 millones que necesita para funcionar normalmente.

Ya con restricciones

Después de haber registrado un nivel de tonelajes (450,7 millones de toneladas) y un volumen de negocios récord en 2019, la administración del canal se ha visto obligada a restringir el tráfico de 32 a 27 pasos diarios a principios de año. Los buques de más de 38,1 metros y 27,7 metros de ancho deben además pagar una tarifa fija adicional de 10.000 dólares (8.440 euros) así como un recargo variable del 1 al 10% del coste de peaje estándar en función del nivel del lago Gatùn.

Para el administrador del Canal Ricaurte Vásquez, la licitación es «fundamental» para «salvaguardar el futuro de [esta vía interoceánica] como uno de los ejes más importantes del comercio mundial».