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Conmemorando a Maelé, icono de la música de Guinea Ecuatorial

Martiniano Abaga Elé Ndoho, más conocido como Maelé (05/07/1958 – 01/12/2017), rey del machacando. Hoy 1 de diciembre cumplen tres años desde que nos dejó de manera física uno de los mejores cantantes de música urbana que jamas ha conocido Guinea Ecuatorial. El artista publicó una decena de álbumes y cosechó grandes éxitos a nivel nacional e internacional como en Camerún, Gabón y España.

Nacido en 1959 en la región continental de Guinea Ecuatorial, en el seno de una familia fang, Maelé se inició en la guitarra y el canto en un coro religioso local en tiempos de la antigua colonia española. Sin embargo, la fama nacional le llegó a finales de los años 1970, poco después de la independencia. Acompañado de su guitarra acústica y de un grupo de bailarinas y coristas, Maelé rompió con el sistema de dance bands de influencia congoleña que imperaba en el país desde los años 1960. Junto con Bessoso y Efa Mbá, fue conocido como uno de los cantantes solistas.

Comenzó su carrera musical en 1976. Al año siguiente ganó el primer premio en el primer festival nacional de música en Bata, la capital económica de Guinea Ecuatorial.

Tras ganar varios concursos a nivel nacional y liderar la delegación que representó a Guinea Ecuatorial en el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes de La Habana en 1978, Maelé saltó a la fama y poco más tarde fue financiado por el Estado guineo-ecuatoriano para grabar su primer álbum en París. El resultado, Evom Nguan (1983), con arreglos de Toto Guillaume y Aladji Touré, grandes maestros del makossa camerunés, es sin duda una de las grabaciones discográficas más relevantes de la historia musical ecuatoguineana.

En una de sus entrevistas en 2015, Maelé recordaba los tiempos en los que alternaba su trabajo como auxiliar en el banco Guinextebank con su pasión por la música:

“Tuve que firmar una excedencia voluntaria en el banco y fui a grabar a Francia. Y nada más aterrizar en Guinea Ecuatorial, después de París, ya me llamaban en Libreville, que había ganado un contrato para ocho espectáculos con otros grandes cantantes gaboneses. Después de grabar y hacer la gira con ellos, me tocó otro contrato en Camerún. En Camerún me quedé tres años y grabé tres títulos. Y cuando ya estaba regresando a Guinea el Guinextebank ya se había extinguido”.

Sus discos Chabeli (1987) y Abom (1989) lo coronaron como uno de los mayores artistas de Guinea Ecuatorial y lo lanzaron al estrellato, especialmente en Gabón y Camerún, donde residió brevemente y colaboró con artistas de la talla de Sam Fan Thomas.

A principios de la década de 1990, Maelé se exilió en España tras ciertos títulos. El artista regresó a su país en 1995 debido a la “difícil vida en Europa”, explicó en su álbum de 1996 con el tema Si Mitangan, El color de mi piel.

Maelé fue especialmente conocido por desarrollar el género machacando (también conocido en fang como omésoblumozilá o machá), que incorporaba influencias del makossa, del estilo personal del gabonés Pierre Claver Zeng, y de la rítmica tradicional fang. En el machacando, el ritmo bailable en 4/4 es combinado con coros femeninos, puentes interpretados por secciones de viento metal, sintetizadores y guitarras acústicas rasgueadas, que lo distingue de otros géneros populares en Guinea descendientes de la rumba y el soukous centroafricano.

De sus orígenes fang y la influencia de la música tradicional de su etnia, confesaba Maelé que estuvo muy influenciado por Eyi Muan Ndong, gran trovador e intérprete del instrumento de cuerda nvet, utilizado tradicionalmente para acompañar largas epopeyas (nvet-oyeng), cumbre de la literatura oral fang, que condensan la historia y la filosofía de este pueblo:

“Yo me inspiro en nvet-oyeng, porque en 2000 tuve la ocasión de pasar tiempo con Eyi Muan Ndong. Me acuerdo de que fui a verle a su pueblo natal. Y me habló, porque él habla con muchas parábolas. Y me contaba la historia del nvet-oyeng, qué es nvet-oyeng, quiénes son sus creadores y qué mensaje transmite. Empezó a hablar y estuvimos seis horas. ¡Seis horas!”

La muerte de Maelé supuso una gran pérdida para los miembros de la comunidad musical guineana y para todos los amantes de la música de uno de los países más olvidados y denostados de África. Su música, a pesar de que muchos álbumes están descatalogados y son difíciles de encontrar, pervivirá en la memoria de los guineanos.

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