El mundo muestra su indignación con el Gobierno de Bielorrusia al enviar un avión militar, bajo una falsa alerta de bomba, para obligar a realizar un aterrizaje forzoso en Minsk (Bielorrusia) el domingo, 23 de mayo, a un avión con más de 100 pasajeros de Ryanair que operaba el vuelo FR4978.

El vuelo realizaba la ruta entre Atenas (Grecia) y Vilna (Lituania) y se vio obligado a desviarse de su ruta establecida para aterrizar en Minsk, cuando estaba a unos 60 millas de su destino, para detener a un pasajero Roman Protasevich, fundador del canal opositor Nexta, acusado de terrorismo, según informan varios medios, quien fue detenido al llegar al aeropuerto bielorruso.

La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) mostró su preocupación por el aparente aterrizaje forzoso del vuelo de Ryanair y sus pasajeros, que podría estar en contravención del Convenio de Chicago. Además, El presidente del Consejo de la OACI ha convocado una reunión urgente de los 36 representantes diplomáticos ante el Consejo, el 27 de mayo, sobre este incidente.

La Unión Europea emitió un comunicado el 24 de mayo a través del Alto Comisionado de Asuntos exteriores, el español Josep Borrell Fontelles, donde afirma que “Uno de los pasajeros del vuelo, el Señor Raman Pratasevich, periodista independiente de Bielorrusia, fue retenido por las autoridades bielorrusas y se le impidió abordar el avión en el aeropuerto de Minsk hacia su destino original. Este es otro intento flagrante de las autoridades bielorrusas de silenciar todas las voces de la oposición”. El comunicado continúa indicando que “al llevar a cabo este acto coercitivo, las autoridades bielorrusas han puesto en peligro la seguridad de los pasajeros y la tripulación” y termina asegurando que “La Unión Europea considerará las consecuencias de esta acción, incluida la adopción de medidas contra los responsables”.

En una reunión mantenida el lunes, 24 de mayo, el Consejo pide, entre otras cosas, que se adopten las medidas necesarias para prohibir el sobrevuelo del espacio aéreo de la UE por parte de compañías aéreas bielorrusas y evitar el acceso a los aeropuertos de la UE de vuelos operados por tales compañías aéreas, que todas las compañías aéreas de la UE que eviten el sobrevuelo de Bielorrusia y que la OACI investigue urgentemente este incidente inaceptable y sin precedentes.

La Asociación Internacional de Transportistas (IATA), a través de su Director General, Willie Walsh, no se ha quedado atrás y ha expresa en un comunicado que “condena enérgicamente cualquier interferencia o requisito para el aterrizaje de operaciones de aviación civil que sea incompatible con las reglas del derecho internacional. Los detalles del evento con el vuelo FR 4978 no están claros. Se necesita una investigación completa por parte de las autoridades internacionales competentes”.

Por su parte, La Federación Internacional de Asociaciones de Pilotos de Líneas Aéreas (IFALPA) y la Asociación Europea de Tripulantes de Cabina (ECA), quienes han expresado su preocupación “que la intervención de la Fuerza Aérea de Bielorrusia se realizara por razones políticas, en contravención del Convenio de Chicago, y equivale a un acto de interferencia ilícita, con todas las características del secuestro patrocinado por el Estado” y piden “una investigación independiente sobre este hecho y una respuesta inmediata adecuada por parte de las autoridades de seguridad”.