Las autoridades de Guinea Ecuatorial han condenado este sábado las sanciones impuestas por el Gobierno británico contra el vicepresidente de República, Teodoro Nguema Obiang Mangue, y han calificado dicha medida de ilegal e infundadas.

En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación ha trasladado su “repulsa” a estas sanciones y ha rechazado que el alto cargo haya incurrido en delitos de malversación de fondos, tal y como ha señalado Londres.

“Nguema Obiang Mangue no ha realizado en ningún momento inversión alguna en Reino Unido, ni ha tenido nunca causa judicial abierta en ese país ni en Guinea Ecuatorial por ningún motivo, mucho menos por malversación de fondos”, aclara el texto.


Así, indica que las sanciones carecen de fundamento y únicamente tienen su justificación en las “manipulaciones, mentiras e iniciativas malévolas que promueven ciertas organizaciones no gubernamentales contra la buena imagen” del país y sus “representantes legítimos”.

El Ministerio ha reafirmado así la “determinación del Gobierno de seguir desarrollando relaciones de amistad y cooperación con todos los países sobre la base del respeto mutuo y la no injerencia en los asuntos internos de los estados” y ha alertado a la comunidad internacional del “peligro” que representan las “maniobras y acciones de esta naturaleza unilaterales violatorias del Derecho Internacional, que contravienen flagrantemente la carta de Naciones Unidas y crean un ambiente de hostigamiento contra los demás estados”.

El Gobierno británico anunció el jueves una batería de sanciones por corrupción contra una serie de personas en Venezuela, Guinea Ecuatorial, Irak y Zimbabue, entre ellos Nguema Obiang Mangue.

El anuncio fue realizado por el ministro de Exteriores británico, Dominic Raab, quien alertó de que estas sanciones implican la congelación de activos y una prohibición de viaje para los afectados.

Finalmente, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación ecuatoguineano manifestó la enérgica de su Gobierno a estas sanciones jurídicamente infundadas. Exigiendo que las mismas sean levantadas a la mayor brevedad posible y entiende como un gesto inamistoso, la actitud del Gobierno británico