Según cuentan los mismos, actualmente conseguir completar el ingreso diario pactado con los dueños de los coches les resulta difícil. Para ello, algunos dueños han decidido reducir la cuota diaria, mientras que hay otros que se mantienen en las cuotas pactadas antes de la aparición de la covid-19, pese a las dificultades que atraviesan sus empleados en las carreteras. Una situación que se ha empeorado con la implementación del “toque de queda” en la ciudad de Malabo, así como la limitación del número de pasajeros que pueden llevar a dos.

Con la aparición de la crisis derivada por la pandemia de la COVID-19, el Gobierno de Guinea Ecuatorial ha tenido que tomar medidas para frenar su expansión en el territorio nacional, entre ellas, está “el distanciamiento social y el toque de queda”, lo que ha afectado considerablemente al sector del transporte público, sobre todo los taxis.

En este sentido, con la implementación del “del distanciamiento social” los taxistas solo pueden llevar a bordo dos pasajeros, lo cual viene a influir en la dificultad de poder completar su ingreso diario a entregar a los dueños de los vehículos que conducen.

Como si fuera poco, a partir de las 19h entra en vigor “el toque de queda”, lo que hace que sólo los trabajadores de este turno de noche debidamente acreditados pueden trasladarse de sus casas a sus lugares de trabajo y viceversa y lo hacen sea en vehículos propios o en autobús de empresa, en un tiempo en el que los taxistas también ya están cumpliendo con la normativa relacionado al toque de queda.

En vista a esta situación, muchos de ellos se han visto obligados a abandonar momentáneamente el servicio de taxi por falta de ingresos regulares, dado que varios trabajan para terceros y estos se niegan a reducir la cuota diaria que se les debe ingresar, el cual oscila entre 15.000 y 20.000 XAF diariamente. “Para cumplir con mi obligación, solo transporto los que van en la dirección donde el taxi sale 1000 francos”, aseguró un taxista, en un intento de conseguir la cuota diaria establecida y por qué no, poder quedarse con alguna cantidad adicional. También hay otros dueños que, teniendo en cuenta la situación sanitaria actual y sus restricciones, prefieren reducir el precio del ingreso a sus empleados, algunos dejando lo a 13. 000 y otros a 10. 000 XAF.

Pese a toda esta situación, los miembros de este gremio son conscientes de la realidad y se muestran optimistas hacia de cara al futuro, asegurando que todo volverá a la normalidad algún día, dado que el país ha empezado con el proceso de la vacunación y muchos ya están completando las dos dosis requeridas.