Irán almacena uranio más de 10 veces del límite establecido en el acuerdo de 2015: OIEA

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Ascienden a 2.105 kilos, mientras que el límite se sitúa en 202,8 kilos.

Teherán ha permitido el acceso de inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica a una planta.

La producción de uranio enriquecido de Irán sigue superando los niveles pactados en el acuerdo nuclear de 2015, llegando a decuplicar el límite fijado, aunque ha permitido a los inspectores de le ONU que accedan a una instalación sospechosa de posibles actividades atómicas no declaradas en el pasado.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha emitido este viernes en Viena un informe en el que se precisa que Irán ha producido desde junio pasado unos 533 kilos adicionales de uranio enriquecido. Con ello, la reserva de la República Islámica asciende a unos 2.105 kilos de ese material, en su gran mayoría en forma de uranio en gas UF6, con lo que supera unas diez veces los límites permitidos por el acuerdo atómico conocido como JCPOA.

Irán ha permitido que una inspección de la ONU visite una de las dos instalaciones a las que acordó abrir acceso la pasada semana, después de un distanciamiento prolongado. La OIEA ha tomado muestras ambientales con el fin de detectar rastros de material nuclear que pueda haber en el lugar.

La agencia visitará la otra instalación acordada este mes de septiembre, en una fecha ya acordada con Irán, para tomar también muestras en el lugar.

Irán sigue incumpliendo también los límites de pureza

De ese material acumulado, unos 215 kilos tienen una pureza por debajo del nivel pactado del 3,67 %, mientras que el resto supera ese límite y alcanza el 4,5 %, siempre lejos de una posible aplicación militar que comienza a partir del 80%.

El pasado año, Irán empezó a producir uranio de mayor pureza, violando el JCPAO, en respuesta a la salida de Estados Unidos del acuerdo en 2018 y en un intento de presionar a los países europeos del pacto para que le garanticen los beneficios económicos del acuerdo.

Ese documento, firmado en 2015 en Viena, prevé ciertas limitaciones del programa nuclear de Irán para que la República Islámica no pueda hacerse con una bomba nuclear a corto plazo. A cambio, se levantaron las sanciones internacionales contra Irán, aunque Estados Unidos volvió a instaurar sus medidas punitivas en 2018, incluyendo un embargo petrolero.

En el histórico acuerdo alcanzado en julio de 2015, Irán se comprometió, entre otras cosas, a reducir de 12.000 a 300 kilos sus reservas de uranio de bajo enriquecimiento por un periodo de 15 años, y a no construir nuevas instalaciones con el propósito de enriquecer uranio durante ese mismo periodo de tiempo. El límite está fijado en 300 kilogramos de uranio enriquecido como compuesto, lo que equivale a 202,8 kg de uranio.