“Eso lo hice para calmarlas”, es la confesión de Gaudencio Esono, médico de profesión tras ser detenido. La policía lo tiene preso desde el pasado martes 3 de agosto, por haber rociado amoniaco en los ojos a tres jovencitas.

“Para mí eso fue un error, venían bailando de una forma exótica frente a mí”, un baile que según ha reconocido Gaudencio Esono le excitó, y en su plan de persuadir a las tres jovencitas de no seguir con esta actuación, no tuvo otra opción que echarlas amoníaco en la frente.

El amoníaco es un gas incoloro, de olor irritante, soluble en agua y que está compuesto de un átomo de nitrógeno y tres de hidrógeno.  Se trata de un compuesto químico que cuyas gotas sobre la piel o en los ojos producen quemaduras y llagas si no se enjuaga el área rápidamente. El contacto de este compuesto en los ojos  produce quemaduras graves que pueden causar ceguera.

El médico de profesión, quien ha confesado los hechos, también ha reconocido su error y ha afirmado que ” me provocaban, me sentó mal y por eso hice aquello” y a las jovencitas les eché amoníaco y acepto que fue “un error”.

El personal médico que atiende a las tres jóvenes no es optimista de que estas puedan volver a recuperar completamente la visión. Los profesionales señalan igualmente que una de las afectadas tragó este líquido y “podría tener serios problemas en su sistema general”.

Por lo visto, Gaudencio Esono parece que tiene antecedentes recientes en el seno de su familia en la realización de actos similares. Se trata de un señor muy conocido en su entorno, puesto que es un famoso médico dentista del barrio Nzalang de Malabo donde reside.

Su esposa también le ha denunciado indicando que hace mucho tiempo que viene constatando que su esposo ya había adoptado un comportamiento sospechoso en el seno familiar.

El dentista de más de sesenta años será puesto a disposición judicial en los próximos días después de las investigaciones que está realizando la policía para esclarecer los hechos.