Este proyecto, financiado por la Unión Europea a través del Fondo de Ayuda a Terceros (FAT) de la Fundación de Religiosos para la Salud (FRS) , tiene como objetivo principal crear espacios de diálogo, formación y reflexión colectiva sobre la prevención de la violencia de género. “Con ello buscamos promover entornos comunitarios más saludables, seguros y basados en la convivencia pacífica”, subrayó Doña Carmen Oyana Mañe Ayang , facilitadora de la sesión educativa.

Las jornadas registraron una masiva asistencia de residentes y una activa participación de líderes comunitarios locales, reflejando el firme compromiso de las autoridades comunitarias en la erradicación de la violencia en sus vecindarios.

Cada sesión pone de manifiesto la importancia de los valores de respeto, comunicación y empatía comunitaria, asegurando la participación activa de todos los integrantes de la comunidad en la lucha contra la violencia. El mensaje central es claro: nunca deben normalizarse costumbres ni prácticas que vulneren los derechos de mujeres y niñas en la sociedad.






